A partir de hoy, Antigua Guatemala abre las puertas de un nuevo museo: El Museo de San Agustín «Fragmentos del Pasado, una exposición de estucos y lítico del período hispánico en La Antigua Guatemala”, según lo anunció el Consejo Nacional para la Protección de Antigua Guatemala (CNPAG).



Después de mantener las puertas cerradas y permanecer en ruinas durante años, el Templo de San Agustín ubicado en la 7a avenida y 5a calle esquina, ahora estará abierto a todo público. Podremos conocer su interior y quizá descubrir las obras de arte de Antonio Ramírez Montúfar; además de observar el pasado a través de los revestimientos decorativos de época y su mezcla con elementos líticos, que para aquellos que gustan del estudio de los tesoros arquitectónicos será completamente revelador.
¿Por qué se estas ruinas llevan el nombre de San Agustín?
San Agustín fue escritor, teólogo y filósofo cristiano. Se dice que su conversión al Catolicismo sucedió en Milán, Italia y representó el total abandono de sus posesiones. Cuando se consagró como Obispo de Hipona Regius (actualmente Annada, Argelia al norte del continente africano), combatió las herejías y más tarde fundó la Orden que lleva su nombre: Orden de San Agustín (OSA) también conocida como Orden de Ermitaños de San Agustín (OESA). A través de esta, fortaleció a la Iglesia al norte de aquel continente mediante su difusión del ideal cristiano convirtiéndose así en la tercera Orden, después de los Dominicos y los Franciscanos.
Los Agustinos nacen de un hito llamado «la gran unión» que consistía en la unión de los Ermitaños del Beato Juan Bueno (Regla de san Agustín, 1225), los Ermitaños de San Guillermo (Regla de san Benito), los Ermitaños de Brettino (Regla de San Agustín, 1228), los Ermitaños del Monte Favale (Regla de san Benito), y otras congregaciones más pequeñas con los Ermitaños Toscanos1. La importancia de este movimiento en la historia radicó en la unidad de la Iglesia en aquel continente y la respuesta combativa a la herejía. Por ello, en el templo se le representa metafóricamente sosteniendo una iglesia en su mano.

Los Agustinos llegaron a Guatemala en 1610 y tomó 47 años terminar la construcción del Templo y Convento, ubicados a dos cuadras de la Plaza Mayor, más conocida por los turistas como Parque Central. En este Templo, ahora ruinas, podemos observar la imagen de Santa Teresa, Santa Mónica, San Felipe de Neri y quizá esté Santa Catarina.
En la fachada lateral de la iglesia se observa la figura tallada en piedra de San Nicolás. Su estilo arquitectónico es renacentista. En el interior se podían ver cuadros pintados, que son autoría de Antonio Ramírez de Montúfar en la época colonial.
Después de los daños ocurridos en el terremoto de 1717, pasaron veinte años para que el Rey autorizara al Cabildo colaborar económicamente con la reconstrucción; pero, 30 años después, el edificio resultó dañado otra vez por fuertes sismos. Razón por la que, los Agustinos fueron la primera Orden en trasladarse a la nueva capital en 1774. Siglos después, cerca de 1920 la cúpula del techo abovedado de la iglesia colapsó.
Un dato interesante que cuenta Elizabeth Bell, en su libro «Antigua Guatemala: the City and its Heritage»2 es que a mediados de 1900 las personas que deseaban adquirir piedra y otros materiales de construcción podían comprarlos en este monumento, lo que contribuyó a su demolición. Y en el Siglo XX, el claustro de lo que era el Convento se usó para establos de bueyes.
El estilo monumental aún se conserva en estas ruinas que, a partir de hoy, 22 de agosto de 2024 están abiertas al público como parte del trabajo de restauración del Consejo Nacional para la Protección de Antigua Guatemala.
Créditos de las fotografías: stock.adobe.com | www.sicultura.gob.gt | hugomig en www.flickr.com
- Orden de San Agustín – Historia (sanagustin.org) ↩︎
- Bell, E. Antigua Guatemala: the City and its Heritage ↩︎
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