Conocimos la historia de Petronila, una niña originaria de San José Poaquil, Chimaltenango, de solo 8 años es la encargada de vender souvenirs de temporada, debe “ayudar a su mamá a vender”.

Ese es uno de muchos casos son una realidad actual en Antigua, sin una alimentación adecuada, sin las condiciones de vivienda adecuada, sin oportunidad de ir a espacios recreativos y sin acceso a educación viven algunos niños su primera infancia.
Antigua Guatemala, Patrimonio Mundial de la Humanidad, deslumbra por sus calles llenas de historia, pero detrás de las postales perfectas existe una realidad invisible, los niños de familias migrantes dentro del país que han llegado aquí con sus padres, enfrentando pocas oportunidades de estudiar y de disfrutar una primera infancia feliz.
Estos niños enfrentan grandes desafíos cómo pobreza, trabajo infantil y la falta de espacios de cuidado limitan sus oportunidades y su desarrollo.
En el parque central de Antigua, muchos de ellos trabajan largas jornadas, pero sus historias no deben contarse desde la desesperanza, sino desde la urgencia de garantizar sus derechos. Pues estos niños representan un futuro que no puede seguir esperando.
Aunque aún no se conocen todas las acciones concretas de la Municipalidad de Antigua, hay noticias alentadoras, actualmente, 5,034 estudiantes provenientes de todos los departamentos del país estudian en Sacatepéquez, la cabecera departamental de Antigua.
Entre ellos, destacan niños de Chimaltenango, Escuintla, la ciudad capital, Santa Rosa, Jutiapa, Izabal y Petén. En total, la población estudiantil del departamento alcanza aproximadamente 90,000 niños desde preprimaria, primaria, hasta básico y diversificado, lo que refleja un esfuerzo significativo por garantizar cobertura educativa.
Las autoridades recuerdan algo fundamental, según el Director Departmental de Educación, M.A. Virgilio Cuxil, la educación es un derecho, y garantizarlo requiere compromiso de todas las partes. No basta con exigir cobertura educativa; también es necesario que padres, docentes y estudiantes asuman responsabilidades para culminar metas y fortalecer la formación.
En Antigua ya existen iniciativas prometedoras como becas escolares, programas de alimentación y apoyo educativo. Sin embargo, hacen falta campañas de sensibilización turística que inviten a toda la comunidad y a los visitantes a proteger los derechos de los niños.
Si tú también crees que la infancia merece ser escuchada, comparte este mensaje.
Porque detrás de la belleza de Antigua hay pequeñas manos que no ves, esos niños que dejaron su hogar en otro departamento porque sus papás vinieron a trabajar acá. Mientras caminamos por sus calles históricas, ellos esperan horas, a veces sin escuela, a veces sin un espacio seguro donde jugar.
Entonces permitamos que Antigua Guatemala, con toda su riqueza cultural, pueda también convertirse en un ejemplo de cómo cuidar, proteger y garantizar el bienestar y una primera infancia digna para quienes hoy construyen el futuro de nuestra ciudad y nuestro país.
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